Un método y algunos cuidados...
Los cuidados etiopáticos se aplican a la mayoría de las patologías que pueden encontrarse en la vida cotidiana. El límite de intervención es simplemente el que impone la naturaleza: las lesiones definitivas, las indicaciones quirúrgicas formales y las infecciones micróbicas graves se excluyen de su campo de intervención.
En los demás casos, que son la mayoría de las patologías humanas, la etiopatía trata las afecciones razonando con sumo rigor y lógica, identificando los fenómenos negativos que generan una lesión causal y definiendo un tratamiento no instrumental para modificarlos de forma positiva.
Por ejemplo, las hepatitis, salvo la hepatitis C, tienen como origen un mal funcionamiento mecánico en el duodeno y el sistema biliar (el desarrollo viral es sólo secundario). El tratamiento etiopático soluciona el problema en pocas sesiones.
... que se remontan a la antigüedad...
Este modo de curar no es un invento reciente. Concebido por Asclepio, valorizado por Hipócrates y Galeno, durante milenios los diferentes iatraliptae (médicos masajistas) y curanderos transmitieron un saber empírico muy eficaz que ha ido enriqueciéndose a lo largo de generaciones. ¿Quién podía permitirse quedarse bloqueado en la temporada de la siega, mientras faltaban los brazos para labrar la tierra? ¿Qué mujer podía concederse varios días sin trabajar en la casa después de haber dado a luz mientras había que alimentar a toda la familia?
La herencia de su pericia empírica es un incalculable tesoro de conocimientos.
... y que supieron evolucionar...
La herencia de la tradición continuaba siendo bastante imprecisa, pues se trataba de una práctica. Esta práctica, sin embargo, había seleccionado gestos acertados y eficaces, pero su alcance era a veces limitado y, sobre todo, se excluían numerosas afecciones y enfermedades.
Para ampliar el alcance de esta medicina mecánica embrional y extender su eficacia a toda la patología humana, debía explicarse por qué las técnicas manuales eran eficaces y de qué modo.
... para luego ser científicos
Este fue el objeto de los estudios que emprendió Christian Trédaniel a partir de 1959. Estudioso de la filosofía, la lógica y la matemática y asistente de un médico que había clasificado decenas de manipulaciones tradicionales, Christian Trédaniel estableció los principios fundamentales de la medicina etiopática al introducir en la tradición de los curanderos un cuadro científico que permitió especificar y desarrollar las técnicas ancestrales.
Hoy en día, gracias al análisis metódico de la etiopatía, los etiópatas pueden avanzar de continuo: estudian los problemas que manifiestan los pacientes que llegan al consultorio, analizan todos los fenómenos dolorosos, tanto articulares como circulatorios, digestivos o ginecológicos, comparan los resultados, se realizan las estadísticas y se determinan los medios de tratamiento para cada tipo de enfermedad.
Gracias al trabajo de este equipo, la etiopatía descubre nuevas respuestas a numerosas patologías. Deja, por supuesto, a la cirugía instrumental aquellas que no son de su competencia y a los médicos, aquellas en las que la etiopatía no puede aplicarse.
Tal y como Asclepio, el etiópata usa sólo las manos.
La etiopatía considera que las afecciones que puede sufrir el cuerpo derivan de una disfunción cuya causa primaria es necesariamente identificable. Pueden presentarse solo dos tipos de casos:
- Que sea imposible intervenir en la causa y la afección resulte definitiva. Es el caso de los traumatismos importantes, las lesiones cerebrales, las enfermedades degenerativas o que han provocado una destrucción definitiva de las estructuras de los tejidos;
- O que sea posible intervenir en una causa localizada y, en este caso -salvo cuando dependa de una cirugía instrumental o de una terapia con antibióticos en caso de existir una infección grave- el problema podrá solucionarse mediante un tratamiento etiopático. He aquí algunos ejemplos:
Las amigdalitis se han tratado por dos generaciones de niños, recurriendo a la simple ablación. En la mayoría de los casos, la etiopatía soluciona el problema al provocar mecánicamente la eliminación de las criptas de amígdalas infectadas, normalizando su circulación. Estos pequeños órganos restablecen su papel esencial en la lucha contra las infecciones.
Las dorsalgias, contrariamente a lo que pretende la medicina clásica, no se deben a malformaciones de la columna vertebral o a la artrosis. A pesar de los prejuicios, los jorobados no sufren más que las demás personas de dolor de espalda. En cuanto a la artrosis, puede provocar todo tipo de dolor hasta cuando no ataque los huesos. La mayoría de los dolores dorsales se deben a desórdenes mecánicos articulares vertebrales y a los ligamentos que sufren. Es preferible recurrir a tratamientos etiopáticos, pues tienen como objeto eliminar los dolores sin efectos colaterales.
Ciáticas, con o sin hernia de disco: son raros los casos en que hay que recurrir a la cirugía. Las ciáticas dependen en la mayoría de un sufrimiento de los ligamentos originado por una incorrecta postura de la articulación. El restablecimiento del normal funcionamiento de la articulación vertebral hace desaparecer los dolores después de algunas sesiones.
Los fibromas son nódulos que aparecen en el tejido del útero. Las manipulaciones locales indoloras permiten regular la circulación en este tejido y disminuir sensiblemente el volumen del útero, que deja de doler a la paciente. El tratamiento etiopático permite, en la mayoría de los casos, llegar a la menopausia sin necesidad de someterse a cirugía. Al cabo de dicho período, se produce una involución natural del fibroma.
Trastornos relacionados con el embarazo. Muchas gestantes sufren de náuseas, de dolores lumbares, cervicales, braquiales, de hemorroides, de estreñimiento, etc. La etiopatía propone soluciones positivas y rápidas, indoloras y perfectamente adecuadas a cada caso. El período fisiológico de la gestación se desarrolla normalmente hasta el parto, que puede prepararse en excelentes condiciones por medio de las manipulaciones.
La mayoría de las hepatitis (ictericias) en las que la medicina clásica no es muy eficaz desaparecen con la etiopatía, si se practica con constancia: de seis a ocho sesiones. Con algunas manipulaciones, el etiópata elimina problemas duodenales y del bajo colédoco. En poco tiempo, ¡el paciente puede regresar tranquilamente al restaurante!
Las otitis generalmente se deben a una infección de las fosas nasales o senos que se transmite al oído mediante la trompa de Eustaquio. Al tratamiento adecuado de la infección primaria, el etiópata agrega técnicas que permiten actuar directamente en la trompa. Los resultados son constantes y definitivos.
Las sinusitis pueden solucionarse con los tratamientos etiopáticos que normalizan la vascularización de los senos, eliminando así los depósitos purulentos.
Según el análisis etiopático, las taquicardias banales, tratadas a menudo con sedativos, dependen en su mayoría de un trastorno de la información que llega al corazón. El trastorno se normaliza al cabo de algunas intervenciones, según el estado del paciente.
Estos breves ejemplos destacan cómo los cuidados metódicos y bien aplicados resuelven la mayoría de las afecciones que dificultan la vida cotidiana. Su etiópata puede explicarle cómo dejará de padecer sus dolencias.
En general, los tratamientos etiopáticos son bastante breves (de dos a ocho sesiones) y normalmente indoloros. Sin embargo, algunos casos crónicos requieren tratamientos prolongados. A veces, en las primeras sesiones, el paciente puede percibir agotamiento o reacciones dolorosas. Estos fenómenos no duran demasiado y no presentan peligro alguno para el paciente: indican simplemente que se ha iniciado el proceso de un restablecimiento natural del cuerpo, que comienza a funcionar bien.
© Etiopathie 2009